Desde muy temprana edad sentí curiosidad por esas imágenes de las revistas y en su momento por asistir a algún centro de entretenimiento con el único objetivo de observar un par de pechos femeninos. Tal vez sea una de las millones de razones que me motivaron a experimentar y desarrollar proyectos fotográficos de contenidos diversos, en especial de desnudo artístico y erótico; contraponiéndome un millar de veces a ese moralismo absurdo que nos rodea.
Poco a poco esta labor de trabajar fotografía de desnudo me ha ido colocando en nuevos escenarios, incluyendo el publicitario, más de alguna vez requirieron mis servicios en algunos centros nocturnos con espectáculo para adultos. Es así, que he podido conocer un poco más a algunas de estas mujeres denominadas teiboleras o bailarinas exóticas, que por convicción o necesidad, han decidido subir a la pista a dar un espectáculo y ganarse la vida.
Si bien es cierto, estos espacios han venido adaptándose con el paso del tiempo, buscando satisfacer las necesidades que nuestro entorno les ha ido dictaminando; aún así la esencia es la misma, aquellas glamorosas Vedettes de antaño así como las bailarinas exóticas actuales, promueven comportamientos socio-culturales, educativos y sobre todo económicos en la actualidad. 1
Me motiva esa búsqueda de hacer un acercamiento y realizar un acopio fotográfico de elementos que surgen del momento protagónico de estas mujeres en la pista de baile y sus alrededores, donde se origina el ritual de la seducción y el entretenimiento cobijados en una atmósfera sugerente. En este sentido, el objetivo principal es dar vistazo de este entorno, capturar esa estética deslumbrante que forma parte de nuestra cultura popular y suele denominarse Kitsch; que el mismo Carlos Monsiváis definió de la siguiente manera:
Tratándose del Kitsch ninguna imagen es nueva y, tampoco, ninguna imagen es vieja, El Kitsch no tiene edad porque, por así decirlo, es la dinamitación del buen gusto a costa de los reconocimientos del porvenir2
Este tipo de lugares fomentan una especie de tolerancia, donde el público determina sus propias reglas de comportamiento y puede ser él mismo en su morbo individual o colectivo; goza sus rituales del desorden, donde los chiflidos, las carcajadas o incluso los silencios provocados por una excelente coreografía o una bailarina voluptuosa son una manifestación de complicidad. El derroche del dinero, las faenas en el tubo, la lencería sugerente o ausencia de ella, los espejos, la bebida, la botana, el humo de cigarro por todas partes, la poca luz, en resumen: una exploración al TEIBOL.
1 Video mister Bmoch de Plastilina Mosh es un claro ejemplo de la influencia de las vedetes en el ámbito sociocultural contemporáneo. Lyn May
2 Espectacular de Lucha Llibre de Lourdes Grobet / Trilce Ediciones 2006
Artículo con fotografías: www.salathieltoledo.blogspot.com











